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Deuda neta/EBITDA: cuándo una empresa empieza a ser peligrosa

La deuda neta sobre EBITDA es uno de los termómetros más usados para medir el riesgo financiero de una empresa. Indica cuántos años de beneficio operativo (antes de intereses, impuestos y amortizaciones) necesitaría la compañía para devolver toda su deuda neta.

Cómo se calcula

Se toma la deuda total, se le resta la caja y equivalentes (de ahí "neta") y el resultado se divide entre el EBITDA anual. Un ratio de 2,0 significa que la empresa tardaría unos dos años en repagar su deuda si dedicara a ello todo su beneficio operativo.

Qué niveles vigilar

  • Por debajo de 1,0: balance muy sólido, amplio margen de maniobra.
  • Entre 1,0 y 3,0: rango habitual y manejable para la mayoría de sectores.
  • Por encima de 3,0-4,0: empieza el terreno de vigilancia; la empresa es vulnerable a subidas de tipos o caídas de beneficios.
  • Muy por encima de 4,0-5,0: riesgo elevado, salvo en sectores muy estables y regulados.

El contexto lo es todo

Un mismo ratio significa cosas distintas según el negocio. Una eléctrica regulada con ingresos predecibles puede sostener más deuda que una empresa cíclica o tecnológica con beneficios volátiles. También importa el calendario de vencimientos y el coste medio de la deuda: no es lo mismo deber mucho a tipo fijo y largo plazo que a tipo variable y corto.

Cómo lo mide STKtracker

La deuda neta/EBITDA es uno de los factores del Índice de Salud Financiera (ISF) de STKtracker. Además, un apalancamiento excesivo puede activar la señal de alerta "Deuda peligrosa", para que detectes de un vistazo las empresas con un balance tensionado.

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